El Metaverso es un espacio virtual donde los límites impuestos por las pantallas se diluyen para que podamos experimentar un nuevo internet completamente inmersivo, multisensorial y cuyo acceso está mediatizado por un hardware dedicado.
Los metaversos son entornos donde los humanos interactúan social y económicamente como avatares, a través de un soporte lógico en un ciberespacio, el que actúa como una metáfora del mundo real, pero sin las limitaciones físicas o económicas allí impuestas.
Es importante saber que cuando se habla de metaverso no se hace referencia a una plataforma o marca en particular sino al concepto de espacio virtual. Por ejemplo, la compañía de videojuegos Roblox cuenta con su propio metaverso y es pionera en el desarrollo de varios aspectos, tanto por su experiencia con los mundos virtuales creados por sus usuarios, así como por la celebración de eventos en su plataforma. También existen plataformas como Decentraland o The Sandbox, que está basadas en la tecnología blockchain, y que han desarrollado sus metaversos.
Aunque hoy día es fácil distinguir entre el mundo digital y el físico o entre lo online y offline, con la irrupción del metaverso se creará una frontera que combinará entornos virtuales y reales, y que nos permitirá realizar las actividades de la vida cotidiana, como trabajar, jugar, reunirnos con amigos, asistir a conciertos… Por lo tanto, su objetivo no es que lo usen solo los amantes de la tecnología, sino también todas las personas que ahora utilizan el ordenador y los dispositivos móviles: es decir, todo el mundo.

Edgar Martín-Blas, CEO de Virtual Voyagers, explicaba los tres tipos de metaversos que se están desarrollando en la actualidad.
El primer tipo es un mundo de virtualidad limitada. Se trata del primer paso, la transición entre el internet actual y lo que vendrá. En ellos, los usuarios manejan personas o avatares que interactúan entre sí, compran y venden NFTs y exploran libremente un mundo digital abierto. Como hemos dicho anteriormente, algunos ejemplos son los actuales Decentraland o The Sandbox. Expertos como Martín-Blas consideran que este tipo de mundos aún no son realmente metaversos, ya que tienen grandes limitaciones: se desarrollan en los navegadores o ‘apps’ que vemos desde las pantallas de nuestros dispositivos (móviles, ‘tablets’, PC), la interacción se produce a través de ‘clics’ y los usuarios están fuera, es decir, no tienen presencia en esos mundos.
Para que los usuarios sientan que están presentes en el mundo virtual habrá que esperar al segundo tipo, el metaverso 100% inmersivo, la experiencia total. El ejemplo más claro es la película ‘Ready Player One’, donde todo el mundo utiliza unas gafas de realidad virtual para vivir una segunda vida paralela y actuar por sí mismos en un entorno digital en el que, como en el real, interactúan con sus amigos, fabrican objetos y también juegan y obtienen recompensas.
En ‘Ready Player One’, las personas pueden sentir físicamente todo lo que les ocurre a sus avatares gracias a unos trajes especiales. Esta tecnología ya está siendo desarrollada. José Fueres, fundador y CEO de OWO, ha patentado un sistema háptico, o táctil, que tiene como objetivo llevar el sentido del tacto al entorno virtual. Así, los usuarios del metaverso podrán sentir la lluvia, un abrazo, o coger un objeto y levantarlo.
La inmersión total que implica este tipo de metaverso también podría ser su principal desventaja: el usuario lo tomará como una experiencia con un principio y un fin, de la que en algún momento deseará salir para reanudar su vida en el mundo real.
Por este motivo, el tipo de metaverso con mayor potencial podría ser el que integra la realidad virtual y el mundo físico: es la llamada realidad mixta, que permitirá interactuar con objetos reales dentro de un mundo virtual o, al revés, reproducir elementos virtuales en la realidad. Empresas como Microsoft o Apple apuestan por la realidad mixta y están desarrollando diferentes modelos de gafas. Martín-Blas cree que este será el tipo de metaverso predominante en el futuro. “Va a ser más asequible al usuario, más sencillo y fácil de entender”.
El metaverso puede ofrecernos el próximo gran salto evolutivo de Internet, o quedarse en nada porque fracase. Todavía es muy pronto, y empresas como Facebook sólo están empezando a crear las infraestructuras y los primeros conceptos que lleven a un futuro donde haya dispositivos capaces de llevarnos a él.
